Recetas y producción

El costo de lo que producís hay que armarlo.

La respuesta corta

Una receta lista los insumos y las cantidades exactas que consume una unidad de producto. Multiplicá cada cantidad por el costo actual de ese insumo, sumá y dividí por las unidades que salen. Lo que casi siempre falta es llevar todo a la misma unidad, contar la merma del proceso y decidir qué hacer con la mano de obra.

Última actualización: 11 de agosto de 2026 · 6 min de lectura

Un kiosco sabe cuánto le cuesta una gaseosa: figura en la factura del proveedor. Una panadería no tiene esa suerte. Nadie le factura una medialuna; le facturan harina, manteca, azúcar y levadura, y el costo de la medialuna hay que construirlo.

Mientras no se construye, el precio de la carta sale de mirar al vecino y agregarle un poco. Funciona hasta que sube un insumo y nadie sabe cuánto ajustar, o hasta que resulta que el producto más vendido es el que menos deja.

La receta se escribe en las unidades en que comprás

Este es el paso donde se rompe la mayoría de los cálculos, y no tiene nada de conceptual: es aritmética de unidades.

Comprás harina en bolsas de 25 kg. La receta usa 40 gramos por medialuna. Si no convertís, vas a multiplicar 40 por el precio de la bolsa y obtener un número absurdo.

La conversión correcta parte del costo unitario del insumo:

Bolsa de 25 kg a $32.000 → $1,28 por gramo 40 g de harina por medialuna → $51,20 de harina por unidad

Repetido para cada insumo, con las cantidades reales:

InsumoCantidad por unidadCosto unitarioCosto
Harina40 g$1,28 /g$51,20
Manteca12 g$9,50 /g$114,00
Azúcar6 g$1,10 /g$6,60
Levadura2 g$8,00 /g$16,00
Costo de materiales$187,80

El rendimiento real no es el de la receta

Una receta de manual dice que la masa rinde 60 medialunas. Tu horno, tu bandeja y tu mano rinden 56. Esa diferencia es real y tiene que entrar al costo.

La cuenta correcta divide por lo que efectivamente sale, no por lo que debería salir:

Costo de materiales de la tanda ÷ unidades vendibles obtenidas

Si la tanda consumió $10.500 de insumos y salieron 56 medialunas vendibles, el costo es $187,50 por unidad, no $175. La diferencia del 7% es exactamente la merma del proceso, y esconderla es esconder un costo que existe.

Por eso conviene medir el rendimiento real dos o tres veces antes de fijar un precio, en lugar de tomarlo de la receta.

Dónde entra la merma

Hay dos mermas distintas y solo una va adentro del costo del producto.

La merma del proceso es inevitable: recortes, lo que queda en el bowl, las primeras piezas hasta que el horno agarra temperatura. Es parte de lo que cuesta producir las unidades buenas, así que se reparte entre ellas. Ya está incluida si dividís por el rendimiento real.

La merma por error es otra cosa: una tanda que se quemó, un insumo que se venció, algo que se cayó. No es un costo del producto: es una pérdida del período. Meterla en el costo unitario haría que el precio de venta suba cada vez que alguien tiene un mal día, que es exactamente lo que no querés.

La mano de obra: adentro o afuera, pero decidido

Acá no hay una respuesta única, hay dos caminos y el error es alternar entre ellos.

Afuera. La mano de obra queda como gasto operativo y el costo del producto es solo materiales. Es lo más simple y suele alcanzar en un local chico donde el que produce también atiende. El margen bruto va a salir alto y el resultado operativo va a absorber los sueldos.

Adentro. Le asignás a cada unidad una parte del costo del trabajo, y el costo del producto queda completo. Es lo correcto cuando la producción es la actividad principal y querés saber si un producto se paga solo.

Lo que no se puede hacer es contarla dos veces: si la cargás dentro del costo del producto, no puede aparecer además como gasto operativo, porque el resultado del mes te va a salir peor de lo que fue.

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Captura pendiente: Panel de receta en el detalle de producto: materiales, cantidades y costo resultante.

El costo se mueve solo cuando el sistema lo sabe

Una receta cargada en una planilla es una foto: dice lo que costaba el día que la hiciste. Tres aumentos de harina después, sigue diciendo lo mismo y nadie se entera.

Una receta cargada contra los insumos reales se comporta distinto. Cuando registrás la compra de harina a un precio nuevo, el costo del insumo cambia, y con él cambia el costo de todos los productos que lo usan. La pregunta “¿cuánto me cuesta hoy la medialuna?” tiene respuesta hoy, no la respuesta de marzo.

Eso convierte la revisión de precios en una tarea de diez minutos: mirás qué productos cambiaron de costo más de lo tolerable y ajustás esos, en vez de revisar la carta entera a ciegas dos veces por año.

Del costo al precio hay una decisión, no una fórmula

Tener el costo no te da el precio. Te da el piso y te da la información para decidir.

Lo que sí conviene mirar es el margen por producto en plata, no solo en porcentaje. Un café con 80% de margen sobre $2.000 deja $1.600; una torta con 45% sobre $12.000 deja $5.400. El porcentaje favorece al café y la plata favorece a la torta, y cuál conviene empujar depende de cuántos de cada uno vendés.

Y conviene mirarlo por producto, no promediado. El promedio de la carta esconde exactamente lo que hay que encontrar: el producto estrella que no deja nada.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que cargar la receta de todos los productos? +

No. Empezá por los que más vendés y los que más dudas te generan; entre los dos grupos suele estar la mayor parte de tu costo. El resto se completa cuando haga falta.

¿Cómo cargo un insumo que uso en cantidades mínimas? +

Igual que el resto, con su costo unitario en la unidad más chica que uses. Si la cantidad por unidad es tan chica que no mueve el costo, podés dejarla afuera, pero decidilo mirando el número, no de entrada.

¿Necesito llevar órdenes de producción? +

No para tener el costo. Con la receta cargada ya tenés el costo estimado de cada producto. Las órdenes sirven si además querés descontar los insumos del stock por tanda y comparar lo estimado contra lo real.

¿Qué pasa si un producto lleva otro producto que también produzco? +

Es normal: una torta lleva una masa que también tiene su receta. El costo se arma en cadena, y lo importante es que el intermedio esté cargado con su propio rendimiento real, no estimado.

¿Cada cuánto conviene revisar las recetas? +

Las cantidades, cuando cambia el proceso. Los costos no hace falta revisarlos si se actualizan solos con cada compra. Lo que sí conviene revisar cada tanto es el rendimiento real, porque se degrada sin que nadie lo note.

Cómo ayuda Onion

Que cada número de tu negocio tenga una historia detrás.

En Onion cargás la receta una vez, con sus insumos y cantidades. Cada compra confirmada actualiza el costo promedio de esos insumos, así que el costo del producto se recalcula solo cuando sube la harina. Si además llevás órdenes de producción, Onion compara lo estimado contra lo que la tanda costó de verdad.

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Aplicalo hoy

  • Escribí la receta en las unidades en que comprás los insumos.
  • Anotá el rendimiento real: cuántas unidades salen de una tanda.
  • Incluí la merma normal del proceso dentro del costo.
  • Decidí si la mano de obra entra al producto o va como gasto, y sostenelo.
  • Recalculá el precio cuando el costo se mueva, no cada seis meses.